Defendiendo cada voto: así de hostiles fueron las elecciones en la Turquía kurda

Por Quique Badia en ViceNews

Caras largas y ambiente de derrota el pasado domingo en el salón de té de Eleskirt, en el sureste de mayoría kurda de Turquía. La alegría del pro kurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos) cosechada en las últimas elecciones generales de junio duró poco en esta localidad de la provincia de Agri, a 100 kilómetros de Armenia.

Tras un espectacular 4 a 0, manera con la que los simpatizantes de esta formación de izquierdas se referían a la entrada de sus cuatro representantes en el parlamento de Ankara, el HDP sigue siendo la fuerza más votada, pero esta vez deberá compartir los escaños de su provincia con el conservador AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), el partido que gobierna Turquía en mayoría hace más de trece años.

La agrupación pro kurda apostó muy fuerte por la provincia de Agri. Leyla Zana, la histórica líder del movimiento, encarcelada en 1992 por pronunciar un discurso en su lengua en el parlamento, rechazando la ofensiva del gobierno contra los territorios de mayoría kurda, entra de nuevo en la cámara por esta circunscripción. Ella es natural de Diyarbakir, nombre turco de la capital del Kurdistán dentro de la República de Turquía, Amed.

“Si hace falta ir a un sitio voy a un sitio; no me parece relevante decir de donde soy”, declara a VICE News Sirri Sakik, co-alcalde de Agri, la capital homónima de la provincia. Las ciudades gobernadas por el HDP están constituidas por una alcaldía paritaria formada por un hombre y una mujer. Sakik fue encarcelado junto a Zana a principios de los 90, y tampoco es orihundo de este territorio. Ambos acumulan un importante capital político en el HDP.

Caras de preocupación ante los resultados en la sede improvisada del HDP en la localidad de Eleskirt. Imagen por Quique Badia.

 Agri es una provincia en la que se bebe alcohol a escondidas, también en la ciudad. Estos días, en tiempo de elecciones, en los mítines se guarda silencio abruptamente, y algunos hasta agachan la cabeza, cuando la llamada a la oración suena en las calles desde los minaretes. En esta provincia tradicionalmente ha ganado el Islam político.

Aún son visibles en sus paredes los carteles de las elecciones del 7 de junio, en las que el AKP perdió la mayoría por primera vez desde 2002. La imposibilidad de articular una coalición desembocó en la convocatoria de un nuevo llamado a las urnas este domingo 1 de noviembre, que se ha resuelto con una holgada mayoría para los conservadores.

La contienda electoral se libraba en Agri capital, con 110.000 habitantes, pero también en Eleskirt, la sorpresa de las pasadas elecciones. Con sus 11.000 habitantes, este municipio gobernado por el AKP era crucial en términos demográficos. Tener una significativa comunidad turcomana no fue un problema para el HDP para obtener el 60 por ciento de los sufragios frente al partido de gobierno: en 2011 el AKP ganó ampliamente en esta circunscripción.

Para el HDP ha sido una campaña intensa. La ruptura del proceso de diálogo entre el gobierno y el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) revivió situaciones de violencia que recordaban al contexto de guerra civil en el sureste de mayoría kurda que Turquía sufría en los 90. Desde principios de los 80 más de 40.000 personas han perdido la vida en este conflicto.

Un hombre en Agri sale de la barbería a medio afeitar para hacerse una foto con Sirri Sakik, el alcalde de la localidad. (Imagen por Quique Badia)

“En las últimas semanas cerca de 200 militantes y trabajadores del HDP han sido arrestados. 50 de ellos permanecen en prisión”, explicaba a VICE News Bünyamin Tamris, asistente de la histórica diputada Leyla Zana. Su supuesta vinculación con el PKK ha motivado las detenciones.

“Muchos ediles y alcaldes han sido detenidos estos días”, también contaba Mehmet, vicepresidente del HDP en la provincia, a la delegación catalana de invitados de su partido para ejercer de observadores del proceso. Él mismo reconocía el esfuerzo que implicaba encontrar sustitutos a los encarcelados. Horas antes tres ediles transmitían al mismo grupo que hacía días que dormían cada noche en un lugar distinto para evitar ser arrestados.

El día anterior a la votación la campaña se desarrolló en un ambiente de victoria prematura en la capital de la provincia. Decenas de personas acompañaban a Leyla Zana por las calles de Agri, y pronto se les unieron un grupo de jóvenes. Estos gritaban consignas que exaltaban a Apo, “tío” en kurdo, apelativo cariñoso con el que se refieren a Abdulah Öcalan, líder del PKK encarcelado. Öcalan diseñó desde su presidio el HDP: un partido que, con el apoyo de los kurdos, ha devenido un polo de izquierda sostenido por organizaciones turcas, minorías étnicas y religiosas y colectivos LGTB.

Tras la comitiva que sigue a Zana había también un grupo de niños. Algunos de ellos, con la cara y la ropa sucia, llevaban consigo una caja de madera que les sirve de punto de apoyo para limpiar los zapatos de eventuales clientes.

Un niño limpia botas observa el mitin del HDP en Eliskirt mientras sostiene varias banderas del HDP. (Imagen por Quique Badia)

La pobreza es el denominador común del sureste de mayoría kurda. Agri es una provincia eminentemente agrícola, con amplias extensiones de terreno dedicadas al cultivo de remolacha. Eleskirt es un buen ejemplo de ello: la mitad de su población vive exiliada fuera de su tierra natal por la falta de oportunidades.

Llega la jornada electoral. Un día antes trasciende una orden del Consejo Superior Electoral que impide la entrada de extranjeros en los colegios: este edicto afecta al grupo de griegos y catalanes que han sido invitados por el HDP para ejercer tareas de monitorización. En el sureste los colegios cierran y abren una hora antes, pues ahí oscurece más pronto.

Las unidades antiterroristas de la policía apostadas en las puertas e informes no confirmados de que el ejército está pidiendo el nombre de cada votante en los pueblos pequeños deslucen la jornada. Algunas localidades de la provincia han sido declaradas zonas de seguridad por el gobierno: los militantes del HDP no pueden acceder a ellas.

Militares en las puertas de algunos colegios de la provincia de Agri.

Cada voto cuenta; las peleas entre la comitiva de interventores, con Layla Zana enfrente, se suceden en aquellos colegios en los que detectan irregularidades. A pesar de todo, el HDP mantiene altos índices de apoyo en Agri: más del 60 por ciento de los sufragios. Pierde en Eleskirt, pero revalida la proeza de superar la difícil barrera del 10 por ciento de los votos que le otorgan grupo propio en el parlamento.

Esta provincia fue escenario del primer conato de revuelta kurda en 1929, pocos años después de que se fundara la República turca en 1923. El valor simbólico que el HDP otorga a esta ciudad, una de las más pobres del país, es alto.

Al ser preguntado por qué el HDP ha movilizado a sus activos para ganar Agri, el co-alcalde Sirri Sakik lo tiene claro: “Queremos completar una historia de violencia con una victoria”. A pesar de todo.

Los resultados generales han dado al AKP cerca del 50 por ciento de los votos, lo que supone 316 escaños, al Partido Republicano del Pueblo (CHP), 134 escaños, con el 25 por ciento de los votos, el HDP 59 escaños superando el umbral del 10 por ciento, y el MHP sufre un duro revés quedándose con 41 escaños.

Leyla Zana en un mitin improvisado en Eliskirt. El HDP no anuncia los mítines para evitar atentados como el de Ankara. (Imagen por Quique Badia)

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