Turquía : Erdogan se inspira abiertamente en Hitler

Artículo de EUGÉNIE BARBEZAT CON AFP publicado en HUMANITE.FR

Viernes, 1 enero 2016

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El presidente turco, favorable a la ampliación de sus competencias, ha citado a la Alemania nazi como ejemplo de sistema presidencial eficaz. Los kurdos, las principales víctimas de la deriva asesina, lo apreciarán.

Al tiempo que prometía el 31 de diciembre, en sus deseos para el año nuevo, “limpiar” el país de los rebeldes del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), jactándose de haber “eliminado” a más de 3.000 en 2015, el presidente islámico-conservador turco, Recep Tayyip Erdogan, ha evocado a la Alemania nazi de Adolf Hitler para defender el sistema presidencial fuerte que quiere establecer en Turquía, según ha informado la prensa turca el viernes.

“En un sistema unitario (como Turquía), un sistema presidencial puede existir perfectamente. Tenemos ejemplos en el mundo y también ejemplos en la historia. Pueden ver el ejemplo de la Alemania de Hitler”, ha declarado ante la prensa la noche del jueves, al regresar de una visita de trabajo en Arabia Saudí.

Sin embargo, en un comunicado emitido la tarde del viernes, la Presidencia turca corrige con estas palabras: “La Alemania de Hitler es un mal ejemplo que ha tenido consecuencias desastrosas de abuso del sistema, ya sea parlamentario o presidencial”.

Erdogan, que dirige Turquía desde 2002, primero como Primer Ministro y luego como Presidente desde 2014, quiere cambiar la Constitución a fin de que el papel del Presidente pase de una función simbólica a otra de dirigente con amplios poderes, como en EE.UU., Rusia o Francia.

Ha indicado que tiene la intención de movilizar a la sociedad turca, en el curso del año nuevo, a un debate con el fin de lograr un “consenso social” sobre sus ambiciones presidenciales.

El proyecto de transición a un sistema presidencial ha vuelto al primer plano tras la clara victoria (49,5% de los votos, 317 diputados) de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en las elecciones del 1 de noviembre.

Pero el AKP no obtuvo la mayoría cualificada (367 diputados) para poder cambiar la Constitución por sí solo y debe buscar el apoyo de la oposición, que se opone en bloque a la presidencialización del régimen bajo Erdogan, a quien se acusa de deriva autoritaria.

De hecho, después de más de dos años de alto el fuego, el pasado verano Ankara, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, reanudó su ofensiva contra el PKK, rompiendo las conversaciones de paz iniciadas en 2012 para poner fin a un conflicto que se ha cobrado más de 40.000 vidas desde 1984.

“Alrededor de 3.100 terroristas fueron eliminados en operaciones llevadas a cabo durante 2015 en nuestro territorio y en el extranjero”, dijo Erdogan el pasado jueves, refiriéndose a los ataques de su ejército contra el PKK en Turquía o en el norte Irak.

Enfrentamientos diarios muy violentos entre el ejército y la policía se producen con partidarios de la juventud rebelde en las ciudades, bajo toque de queda, del sudeste de mayoría kurda de Turquía.

Desde mediados de diciembre, unos 10.000 hombres, apoyados por tanques y helicópteros, han lanzado una gran ofensiva contra estos rebeldes en Silopi y Cizre y en el casco histórico de Sur en Diyarbakir, la principal ciudad kurda del país.

Estos enfrentamientos han acabado con la vida de numerosos civiles y han sumido la región en estado de guerra.

El Partido Democrático de los Pueblos (HDP) denuncia estas operaciones, que han ocasionado 56 las víctimas civiles desde el comienzo del mes.

“Los toques de queda, supuestamente destinados a garantizar el orden público y la seguridad. en realidad han sembrado el terror entre la población, causado la muerte de civiles, la pérdida de los sitios culturales históricos y la destrucción de los pueblos“, se lamenta el diputado del HDP, Ayhan Bilgen.

En el distrito de Sur en Diyarbakir, la principal ciudad kurda en el sureste de Turquía, las operaciones militares son sangrientas, como se puede ver en el vídeo que los manifestantes enviaron a la L’Humanité. Los jóvenes se enfrentan al ejército y la policía para evitar que entren. Se levantan barricadas. Los muertos son muchos en Diyarbakir (donde el abogado Tahir Elci, recibió un disparo en la calle el 28 de noviembre), pero también en las ciudades de Cizre, Silopi, Nusaybin y Dargeçit. Sujetos al toque de queda, los civiles se ven obligados a huir. Más de 110 militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) han perecido. Mientras tanto, la fuerza aérea ha bombardeado las bases del PKK en las montañas iraquíes.

Aproximadamente 10.000 efectivos militares y de la policía, así como numerosos tanques, han sido desplegados para una “operación”, que recuerda los días oscuros de los años 80. Ankara ha decidido enterrar el proceso de paz y mantiene a Abdullah Ocalan en prisión, cuando su intervención podría ser un factor que rebajase la tensión.

Los periodistas internacionales no pueden trabajar y son a menudo arrestados. Este es también el caso de nuestros colegas turcos. Dos responsables del periódico Çumhuryet, el director editorial, Can Dundar, y su jefe de la oficina de Ankara Erdem Gul, acusados de “espionaje”, están en la cárcel por mostrar imágenes que muestran la connivencia entre el gobierno turco y organización llamada el Estado Islámico (Daesh). Queda el testimonio de los que sufren la represión en el silencio total de las capitales occidentales.

Pierre Barbancey.

Fuente: Humanite.fr

Traducido por Rojava Azadi.

 

 

 

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