Un colectivo de mujeres de francia visita el Kurdistán

Algunas mujeres recibieron una invitación para participar en los eventos que se celebraron el 8 de marzo en el Kurdistán. Con motivo de este acontecimiento, siete mujeres y feministas de distintos grupos residentes en Francia viajaron al Kurdistán de Turquía entre el 2 y el 9 de marzo.Todas juntas fueron a Diyarbakır, Cizre, Nusaybin, Mardin y Kızıltepe.

A modo de preámbulo, este colectivo nos cuenta su experiencia en una conferencia de prensa que dieron en París el 30 de marzo.

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Nuestra delegación, compuesta por siete mujeres y feministas que viven en Francia y proceden de diferentes países, es una de las pocas que fue al Kurdistán de Turquía entre el 2 y el 9 de marzo de 2016. Fuimos porque recibimos una invitación del Congreso de las mujeres libres (KJA) para participar en los eventos que se organizaban para el 8 de marzo, día internacional de las mujeres, en la región.

Debido a la grave situación en la que se encuentra la zona —cientos de muertos desde que el gobierno dio por finalizadas las negociaciones para la paz— y a una falta de información coherente al respecto en los medios de comunicación europeos, hemos decidido ampliar nuestra visita y comprobar, en la medida de lo posible, las consecuencias de la política de guerra que el Estado turco lleva practicando desde el verano de 2015.

En los territorios extensos, el gobierno ha decretado el estado de sitio y les ha dado el nombre de «zona temporal de seguridad» (Geçici Güvenlik Bölgesi en turco). Además, las fuerzas policiales y militares todavía están interviniendo en varias ciudades y barrios que se encuentran bajo el toque queda, encerrados de manera intermitente, como ocurre en Silopi, Cizre, Sur, Idil, Nusaybin o Yüksekova, lejos de la atenta mirada de los observadores independientes.

A pesar del asfixiante clima de guerra que se respira, nos sentimos realmente acogidas; lxs participantes del KJA, lxs responsables políticos y todas las mujeres con las que nos topamos durante toda nuestra estancia se encargaron de ello. Así pues, pudimos experimentar el profundo sentimiento de hermandad internacional e internacionalista que alienta a las mujeres kurdas.

Hoy nos encantaría poder hablar únicamente de la gran labor de emancipación y consolidación de las mujeres, un trabajo que iniciaron las organizaciones feministas gracias a los numerosos instrumentos que tenían a su alcance, como las academias de mujeres, los talleres de formación profesional, las cooperativas de mujeres, los centros de acogida para las mujeres víctimas de violencia, etc. Pero al menos podemos expresar la gran admiración que sentimos hacia la valentía y la voluntad transformadora de las mujeres kurdas. La vitalidad y la creatividad de su movimiento nos han irradiado de energía e inspiración como mujeres y feministas. Es por ello que queremos aprovechar esta ocasión para agradecerles todo lo que están construyendo para las mujeres de todo el mundo.

Sin embargo, desgraciadamente, hoy nos vemos en la obligación de contar la desastrosa situación que se vive en el Kurdistán del Norte debido a las devastadoras políticas de Recep Tayyip Erdoğan y su gobierno.

Cuando estuvimos allí, vimos cómo las prefecturas y las fuerzas policiales prohibieron o impidieron algunas manifestaciones que estaban programadas para el 8 de marzo y a las que queríamos asistir, como la de Urfa o la de Kızıltepe.

Por ello, solamente pudimos participar en la marcha que se celebró en el centro de la ciudad de Mardin y en el encuentro de Diyarbakır. Ahí pudimos ser testigos directos de la represión que el gobierno turco ejerce sobre el movimiento de las mujeres, un movimiento que nace de las iniciativas de las asociaciones y municipalidades locales. Pudimos ver muy de cerca la gran tristeza y el sentimiento de injusticia que invade a la gente frente a esos ataques que tienen como único objetivo a las mujeres kurdas. El asesinato de Seve Demir, Pakize Nayır et Fatma Uyar, perpetrado el pasado 6 de enero en Silopi tres años después del asesinato de otras tres mujeres kurdas en París en enero de 2013— y la exhibición del cadáver desnudo de Ekin Van generaron una gran indignación entre el pueblo.

Esta es una de las consecuencias de la política de guerra ejercida por el gobierno que tacha de ‘terrorista’ a cualquier persona crítica con su política asesina. El ejemplo reciente de la encarcelación de varios profesores de universidad, encerrados con motivo de un llamamiento en favor de la paz, es otra gran muestra de esta lógica que Erdoğan ha calificado de la siguiente manera en una declaración pública: «Si no estáis con nosotros, estáis con los terroristas».

Nuestra delegación llegó el 4 de marzo a Cizre, una ciudad de 120 000 habitantes que brinda un fuerte apoyo al movimiento, dos días después de que se suprimiera parcialmente el acordonamiento que las autoridades turcas habían decretado hace algo más de dos meses. Una parte de la ciudad ha quedado completamente destruida y lxs ciudadanxs se encuentran en un estado realmente difícil, tanto en el plano material como en el psicológico. Tal y como nos han comentado, «la situación en Cizre es peor que en Kobanê» porque se ha ido a por el pueblo en sí. Ya no es sólo que haya muchas familias que se han quedado sin casa, sino que hay otras que han perdido a familiares o personas cercanas en unas condiciones terribles. Esta operación se ha llevado la vida de más de 300 personas: hombres, mujeres y niños. Entre ellos, también incluimos a 138 personas que estuvieron encerradas en tres cuevas de las que no podían salir para evitar que las fuerzas policiales y militares lxs asesinaran y quemaran vivxs. Tras visitar estos barrios y las tres cuevas y hablar con lxs habitantes de Cizre que han conseguido sobrevivir a esta matanza de las «unidades especiales», estamos convencidos de que los civiles han sido un blanco para las fuerzas armadas del Estado. Y hemos sido incluso testigos de mujeres golpeadas; fuimos al lugar en el que unos policías turcos mataron a una mujer y subieron una foto de su cuerpo desnudo en las redes sociales, y a otro sitio en el que unos soldados le cortaron el cabello a una mujer y lo colgaron en la pared de un edificio.

Son muchos los efectos devastadores de la guerra que la población civil sufre y, hoy en día, se siguen pagando las consecuencias en varias ciudades. En general, en los lugares en los que se ha decretado el estado de sitio, lxs habitantes a menudo carecen de los servicios de electricidad, educación y salud. Sus vidas corren peligro. Dicho de otra forma, en estos amplios territorios en los que viven personas, se han suspendido los derechos humanos básicos, incluido el derecho a la vida, en beneficio de los arbitrarios procedimientos militares. Lxs habitantes con los que hemos podido hablar nos han contado que han sido testigos de esta violencia y que están convencidos de que se tienen que ir preparando para los continuos ataques que se ejerzan contra su pueblo. El objetivo de esta política de destrucción social y material no es otro que el de hacerle la vida imposible a las personas que habitan la zona para que abandonen su hogar. En definitiva, es una política que pretende debilitar y arrinconar por la fuerza al pueblo kurdo. Resulta complicado dar una cifra exacta de la gente que ha tenido que irse de su casa para refugiarse con familiares o amigos en las ciudades cercanas. Todavía no podemos estar seguros de cuántas personas han sido.

Nuestra delegación se indigna frente a la des-información de los medios de comunicación sobre la guerra civil que ha iniciado el gobierno turco contra el pueblo kurdo y, además, denuncia el silencio de los gobiernos europeos, un silencio que les hace cómplices de estas masacres.

Más concretamente, nos unimos a asociaciones como Gisti o Migreurop que condenaron el acuerdo de devolución de refugiadxs que firmaron el pasado 18 de marzo la Unión Europea y Turquía, un acuerdo que se ha ganado el sobrenombre de «pacto de la vergÜEnza». En un reciente comunicado de Amnistía Internacional de Francia se dijo lo siguiente: «los refugiados no son una mercancía». A eso, nosotros añadimos que ¡tampoco lo es el pueblo kurdo!

Queremos hacer un llamamiento al mundo entero para que fijen la vista en la situación actual por la que atraviesa Turquía, así como para que exijan acciones claras y eficaces a todos los organismos nacionales e internacionales responsables con el fin de acabar con la represión política y los abusos hacia el pueblo kurdo. Le pedimos a las organizaciones y a los grupos políticos, a los sindicatos y a las asociaciones que desarrollen medidas concretas contra esta guerra que el gobierno turco está llevando a cabo con la complicidad de la Unión Europea.

Nosotras, por nuestra parte, estamos decididas a demostrar en los próximos días con actos y palabras nuestra solidaridad con el pueblo del Kurdistán, y también invitamos a todas las personas que se niegan a cerrar los ojos ante la gravedad de la situación para que se unan a nuestra acción.

La delegación de un colectivo de mujeres y feministas

FUENTE: KedistAn

Traducido por María López Cuchillo

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