Cautivo del capitalismo: el Gobierno Regional de Kurdistán [Parte 1]

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Devris Cimen

Vine a Kurdistán del Sur (KRG) en 2013. Desde entonces, y especialmente en el transcurso del año pasado, muchas cosas han cambiado. La gente se ha empobrecido muy rápidamente. Cuando llegué por primera vez, los grandes centros comerciales estaban llenos de multitudes. En todas partes, cafeterías, restaurantes, hoteles y tiendas estaban llenas de gente. Los jóvenes poseían todo tipo de dispositivos tecnológicos. De hecho, no utilizaban sólo uno, sino dos o tres de los últimos modelos de teléfono. En cada casa, había varios coches, televisores y ordenadores. Todo el mundo vivía en el lujo.

Sin embargo, ahora el gobierno lleva sin pagar los salarios seis meses. La gente se ha convertido en la víctima. Cafeterías, centros comerciales, restaurantes, hoteles y todo tipo de lugares se han quedado vacíos, nadie compra nada. Los proyectos de construcción se han detenido. No se ve dinero. La gente está enojada y a la espera de una solución. Pero la administración, en lugar de encontrar una solución, simplemente está esperando el momento oportuno”. Así es como la situación actual en Kurdistán del Sur (Bashur) la resume una mujer que se trasladó desde Estambul a Süleymaniye …

Entonces, ¿qué tipo de “riqueza” es, que ha sido capaz de tocar fondo en apenas medio año?

¿Qué clase de “sistema” es, que, mientras los problemas son tan evidentes y comunes, no se desarrolla ningún tipo de alternativa?

¿Qué clase de “administración” es, que, al tiempo que crea los problemas, pretende ser vista como la fuente de la solución?

Atrapado entre “Gendali” y “Qeyran” …

De los 5,2 millones de habitantes de Kurdistán del Sur, 1,4 millones son empleados del gobierno. Se estima que casi la mitad de ellos son empleados por los peshmergas y varias organizaciones de paz y seguridad. Tanto el hecho de que 1,4 millones de los 5,2 millones de habitantes reciban un sueldo del gobierno, o que la mitad de éstos 1,4 millones de trabajadores sean empleados por diversos sectores de la seguridad, es un problema significativo. En los últimos seis meses, personas de diferentes profesiones, funcionarios públicos en particular, solo pudieron recibir una pequeña parte de sus salarios, si acaso. Que algunas personas perciben salarios no de uno sino de varios lugares, no es un secreto, sino un robo o corrupción aceptadas. A lo largo de los últimos años, una clase elitista de la sociedad, ha allanado el camino a la crisis actual, contribuyendo a la aceptación de la corrupción, poniendo énfasis en los recursos petrolíferos y sacando provecho de ellos.

La corrupción en Kurdistán del Sur se ha denominado “Gendali”, y la crisis provocada por ella, “Qeyran.” Estos dos términos se utilizan con tanta frecuencia que actualmente han llegado a ser como un bálsamo en la lengua de todo el mundo. Es casi imposible mantener una conversación sin hacer referencia a estos dos términos. Ellos resumen toda la congestión y desesperación experimentadas. Sin embargo, este tipo no transparente de riqueza ha sido sistematizada desde hace mucho tiempo. Es extraño, pero la ambición de adquirir riqueza se ha convertido en la agenda de todo el mundo, y la gente se ha mantenido ocupada en su búsqueda. Esta mentalidad, en la que se venera el dinero y se utiliza para medir todo, ha calado en la sociedad. Así pues, ahora existe una situación injusta en la que unos tienen de todo y otros no tienen nada.

Un informe publicado recientemente por la organización británica Oxfam ha llamado la atención sobre la desigualdad de la distribución de ingresos en todo el mundo. El estudio ha revelado que sólo 62 personas tienen la mitad de la riqueza del mundo, o tanto como los 3.500 millones de personas más pobres. En el mismo informe se explica que en el año 2016, el 1%, lo que equivale a sólo 70 millones de personas, tiene más riqueza que el 99% restante. Si se realizara un informe similar para Kurdistán del Sur, creo que las cifras revelarían resultados sorprendentemente similares.

Sin embargo, por ahora, no sabemos cómo son estas cifras en Kurdistán del Sur. Pero sí sabemos que la “riqueza” en la región proporcionada por los ingresos del petróleo ha llevado a la desigualdad y a la crisis que la ha provocado.

Explicando la crisis …

Voy a explicar brevemente los orígenes de esta crisis salarial: En diciembre de 2014, los gobiernos de Bagdad y Erbil negociaron el suministro para la exportación de 550 mil barriles de petróleo diarios desde Kirkuk al gobierno iraquí. A cambio, el gobierno federal iraquí decidió enviar a la administración de Erbil el 17% del presupuesto para los sueldos de los funcionarios públicos. Sin embargo, el Kurdistán y el gobierno de Bagdad no cumplieron con sus obligaciones mutuas. El 1 de julio de 2015, el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) decidió vender sus recursos naturales con independencia del gobierno central iraquí. Para Bagdad, el punto principal de la controversia es que el Kurdistán, independientemente del gobierno central iraquí, se ha beneficiado “oficialmente” de las ventas de gasolina y gas a varios estados. Sin embargo, la razón de la crisis actual en el Kurdistán es mucho más profunda que esta explicación.

“Nuestra única relación con Bagdad es sobre los permisos de dinero y de aviones. Y el envío de un diputado al parlamento”, ha dicho un representante kurdo del Parlamento iraquí. Lo que dice no es incorrecto, porque mientras su relación con el gobierno central iraquí es complicada, la relación de Kurdistán con los países occidentales y con la vecina Turquía e Irán están mucho más avanzadas. La razón fundamental de ello es que la relación entre el Kurdistán y el gobierno federal iraquí se basa en el petróleo. Imaginemos que mañana el petróleo pierde por completo su valor y es sustituido por otro recurso. Me pregunto cómo se expresarían entonces estos problemas y crisis…

La crisis es estructural …

Durante mucho tiempo, el petróleo de Kurdistán ha servido a Turquía, los Estados Unidos y otros países occidentales para llevar a cabo sus políticas. Los países occidentales, así como muchas empresas turcas, realizan actividades de exploración de petróleo en la región. El año pasado, el primer ministro Nechirvan Barzani anunció que la región kurda, a pesar de la reticencia de Turquía, los EE.UU. y Bagdad, había firmado un acuerdo por 50 años, que puede ampliarse por otro período si fuera necesario. En la página oficial del Gobierno, se explica que se han firmado acuerdos en los sectores del petróleo, gas y energía con 17 países, entre ellos los EE.UU., China, Inglaterra, Francia, Noruega, Canadá, Turquía, Rusia, los EAU e India. Lo que resulta extraño es que personas que no tienen ni siquiera una visión con alcance de seis meses, hagan acuerdos de 50 años y el pueblo permanezca en silencio.

La crisis no es, como se ha insistido, tanto económica como política. Por tanto, se trata de una crisis social. Dicen que “es económica” porque eliminan la economía de su contexto social y la conectan solamente con asuntos de mercado y de consumidores. Al tiempo que, tras una intensa batalla, se permiten decir, “resistimos, luchamos … comamos algo también”. El enfoque de la administración de Kurdistán del Sur se auto exime de toda culpa. Por ejemplo, es necesario no sólo consumir, sino producir recíprocamente. Ahora nadie está interesado en la producción, ni en asumir la responsabilidad… La inversión indiferente del gobierno en los pueblos y en iniciativas de producción no ha conducido a ningún resultado. Nadie quiere sufrir molestia alguna. Porque todo se basa en el mercado… Dado que el mercado determina el precio, parece difícil desarrollar la producción interna y la competencia. El mercado desarrollado aquí y su dominio se han convertido en una especie de patio de recreo para los vecinos del KRG, Turquía e Irán. Los kurdos se limitan a hacer las ventas con las mercancías procedentes de los tenderos y comerciantes, lo que no es un tipo serio de producción en sí mismo.

Mientras que el KRG lucha para hacer frente a estos problemas, un modelo de estado-nación, que pueblos en muchas partes del mundo están tratando de superar y cambiar, se ha puesto en marcha en Kurdistán con gran entusiasmo. La hazaña del Presidente del KRG Massoud Barzani aún se cumple con la resistencia de muchos partidos políticos fuera del PDK. A pesar de esto y todos los demás problemas y crisis a las que se enfrenta, Barzani ha asegurado que, dentro de un año, la independencia del Kurdistán será posible a través de un referéndum. Muchos dicen que no es un paso realista y acusan al gobierno de usar la independencia como comodín para apartar la atención de la corrupción, las crisis y otras objeciones a la presidencia. Las cuestiones políticas son el centro de este eje.

¿Quién es culpable?

De cualquier manera, el gobernante ha creado una brecha entre la política y la sociedad. Una profunda desesperación, inseguridad y pesimismo han cubierto la sociedad. Las conversaciones rara vez van más allá de hablar de la crisis. Las discusiones en este sentido no generan soluciones al problema. La cuestión no es identificar el problema, sino crear una alternativa. Incluso esto es un problema fundamental. El sistema aquí, en lugar de desarrollar una solución con una organización social, polariza la sociedad en torno a los intereses de los partidos políticos. La polarización de la que hablo puede crecer hasta alcanzar el tamaño del odio y la desconfianza mutua. Esta inseguridad, que se ha vuelto muy común entre el pueblo, se ha convertido en un obstáculo fundamental para la organización social. Ésta es la razón por la que los partidarios del PDK, la Unión Patriótica del Kurdistán (YNK) y Goran (Movimiento por el Cambio) resultan todos igualmente culpables. He tenido la oportunidad de escuchar a los tres. Respeto lo que los seguidores de las tres partes expresan y proponen. Pero la raíz de los problemas se encuentra en la política llevada a cabo por las tres partes.

Una profunda inseguridad se ha desarrollado entre la sociedad y la política. Que el público aún no se haya revelado es sorprendente. El miedo a una posible revuelta es una preocupación fundamental de todos los políticos. Porque un levantamiento de la sociedad y una demanda de libertad significaría el colapso de su gobierno. El miedo y la ansiedad derivan de esta situación.

Continuará…

Fuente: Kurdish Question

Traducido por Rojava Azadî

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