La incursión de Turquía en Siria implica la guerra perpetua contra los kurdos

Articulo por Hawzhin Azeez

Publicado originalmente en Kurdish Question y traducido por Rojava Azadi

27/08/2016

En las últimas horas, han aparecido informaciones sobre el bombardeo de Til-Emarne (al-Amarne), un pueblo de Jarablus, por parte del ejército turco, que ha utilizado fuego de artillería y bombardeos aereos, atacando también posiciones de las YPG en Ain Diwar (Rojava oriental) y Afrin (Rojava occidental). Fuentes kurdas han reportado docenas de civiles heridos y muertos. La incursión en Siria por parte de Turquía ha confirmado ya lo que muchos piensan ha sido un acto de agresión contra los kurdos.

La propaganda pro Turquía es abundante, informando que Jarablus ha sido “liberada” por el ejército turco sin derramamiento de sangre, en oposición a las “YPG”, dando por implícito que las YPG son un ejército invasor y brutal que mata y asesina a gente inocente innecesariamente, al contrario que el ejército turco, más “legítimo”. Pero la realidad es que no ha habido “lucha” para liberar Jarablus porque se ha producido bajo un claro acuerdo entre Turquía y el Estado Islámico (ISIS). La relativa facilidad con la que Turquía ha tomado Jarablus ha puesto de manifiesto significativas cuestiones estratégicas y políticas. ¿Por qué el ISIS luchó tanto para conservar Kobane o Manjib pero no Jarablus? ¿Por qué se atrincheraron, plantaron cientos y miles de minas y trampas por todo Kobane y Manjib, perdieron miles de combatientes en la guerrilla y lucharon por el territorio casa por casa, calle por calle, pero no se ha visto ninguna de sus estrategias distintivas en Jarablus? ¿Por qué han abandonado Jarablus tan fácilmente y sin derramamiento de sangre?

¿Tal vez la respuesta pueda encontrarse en esos combatientes del ISIS que fueron descubiertos cambiando tranquilamente sus uniformes por los del grupo al-Nusra, apoyado por Turquía?

Cualquiera que sea la verdad al respecto, el punto crucial del acuerdo ISIS-Turquía podemos encontrarlo en que, tras la espectacular pérdida en Manjib, resultaba más ventajoso estratégicamente permitir a Turquia el control de Jarablus, con lo que se cortaba efectivamente la posibilidad de unión de los cantones de Kobane y Cezire con el cantón de Afrin y estableciendo una “zona colchón” efectiva que Turquía ha estado pretendiendo desde hace tiempo. Este proceso permite la recuperación de ISIS y la continuación de sus ataques hacia Afrin en el este y sur del cantón de Kobane y hacia Cezire en el área suroeste de Rojava-norte de Siria. Esta estrategia también supone el incremento de ataques suicidas y coches bomba en Cezire, mientras que la falta de un corredor humanitario, impuesta por Turquía y apoyada por el gobierno de Barzani en el KRG (norte de Irak), asegura un ambiente de presión en aumento para las zonas autónomas rodeadas.

Actualmente se sugiere que Turquía y sus colegas conspiradores están preparados para “liberar” Manjib, utilizando la presencia de las YPG como pretexto para la guerra -cuando es bien sabido que las YPG han dejado la ciudad, con sólo los consejos locales democráticos que alientan y apoyan y el Consejo Militar de Manjib, constituido por combatientes locales que han quedado atrás. Este proceso destroza efectivamente el argumento de que los kurdos están “acaparando tierra”, por no mencionar que las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) están compuestas por un gran número de árabes y otros grupos étnico-religiosos que se han unido en la liberación de pueblos y ciudades bajo control del ISIS, y que ha sido responsable de la liberación de Manjib.

Pero la historia se repite, la supuesta guerra de Turquía contra el ISIS, cuyo nombre en clave es “Escudo del Éufrates”, sólo es otro intento ligeramente disfrazado para atacar a los kurdos, como ocurrió el año pasado cuando, en lugar de atacar al ISIS, atacó al PKK en las montañas de Qandil en Kurdistán Sur. Entonces también los Estados Unidos habían acordado con los kurdos el acceso a la base militar de Incirlik (Adana). Pero actualmente, las implicaciones geoestratégicas de esta incursión en Siria van mucho más allá del conflicto kurdo-turco. En referencia a esto, el Primer Ministro de Turquía, Binali Yildirim, ha afirmado que la invasión de Siria se basa en “la defensa de la integridad territorial de Siria”, pero el gobierno de Assad ha condenado enérgicamente la incursión como un claro ataque a su soberanía, ya que refleja las crecientes aspiraciones de Turquía por alcanzar el liderazgo y hegemonía regionales.

El aumento de un neo-otomanismo en Turquía ha estado apoyado por el total fracaso de Europa para lidiar con el flujo de refugiados, lo que ha resultado paradójicamente en el flujo de billones de euros hacia Turquía para “parar a los refugiados”. En contrapartida, Turquía ha respondido transportando a los refugiados de vuelta a territorio sirio, disparando, matando y golpeando a los refugiados a todo lo largo de la frontera con Siria. Incluso más paradójicas resultan la ayuda y complicidad de EE.UU. con Turquía en su invasión y violación de la integridad territorial de Siria y su entrada en Jarablus con cobertura aérea, a pesar del hecho de que Turquía ha sido aliada con la filial de al-Qaeda, Jabhat Fatah al-Sham (antes, al-Nusra) y el ISIS, tanto en Siria como en Turquía. La reciente visita de Joe Biden y sus declaraciones, en la semana previa, en apoyo a Turquía, aludían a la presencia de Turquía en Siria como una idea a largo plazo. La consecuencia resultante fue la invasión de Jarablus apoyada por los EE.UU., cuando menos de una semana antes los EE.UU. estaban ayudando a proporcionar apoyo aéreo para la liberación de Manjib por las SDF. Aunque esto pueda verse como un claro mensaje de los EE.UU. a los kurdos, este cambio de alianza también puede ser considerado como un aviso a los kurdos para que mantengan la integridad militar e ideológica y sigan sin alinearse con ninguna de las partes en conflicto en particular.

La invasión de Jarablus es también un reflejo del reciente refuerzo del poder político de Erdogan y su control del país tras el reciente golpe de estado fallido. Los EE.UU. han premiado a Erdogan por la masiva purga de funcionarios civiles y militares llevada a cabo y la reafirmación de su control férreo del país, mediante la aportación de cobertura aérea a su invasión de Siria. Los EE.UU. se están alineando claramente con la autocracia de Erdogan, tal vez en un esfuerzo mal dirigido por controlar la situación en Siria, evitando “soldados en tierra enemiga”, un error cometido durante la invasión de Irak en 2003 y que ha tenido un coste elevado en diferentes aspectos.

Pero los EE.UU. están tremendamente equivocados si creen que se puede mantener una guerra delegada en Siria y controlar el régimen cada vez más inestable de Erdogan. La visible participación de Irán, Arabia Saudita y sus otros pequeños estados aliados complica aún más la situación geopolítica. De la misma manera, los EE.UU. se mantienen totalmente paralizados para desarrollar una enfoque conciso y coherente en relación a Turquía, no sólo a la luz de la reciente invasión, el trato crecientemente abusivo de los refugiados dentro de Turquía, sino también las violaciones de los derechos humanos contra las minorías como los kurdos, alevis y otros, que se producen internamente en Turquía.

En lugar de contener a Turquía y apoyar continuadamente a los kurdos y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF por sus sigas en inglés, una combinación de árabes, kurdos, armenios, asirios y otros grupos étnico-religiosos) en la lucha y rechazo del ISIS -algo que han estado haciendo con éxito- los EE.UU. y la UE continúan mostrando unas intenciones débiles, eligiendo lo que parece ser realpolitik por encima de las políticas democráticas y éticas. En cualquier caso, este enfoque es cuestionable, considerando la amplia opinión pública global y el hecho incontestable de que, hasta la fecha, han sido las fuerzas más exitosas en la eliminación del ISIS, pero también en la creación de regiones pacíficas, inclusivas y democráticas.

Lo que está claro es que los kurdos estarán en un estado de guerra perpetua durante los tiempos por venir, tanto si el conflicto incluye a Turquía, al ISIS o sus otras filiales, a Assad, o todos al mismo tiempo. Parece que el estado de paz para los kurdos ha llegado a significar un estado perpetuo de resistencia y autodefensa. Pero hay una cosa que el pasado año ha demostrado, y es que los kurdos son muy buenos en el arte de la guerra y la autodefensa. Los años pasados de terrorismo de estado y de abusos contra los kurdos ya no pueden mantenerse ocultos, lo que ha llevado a una creciente condena del terrorismo dle estado de Turquía y del apoyo al régimen por parte de los EE.UU. y la UE. Esto, combinado con el visible apoyo global a las fuerzas kurdas y las SDF en su heroica resistencia contra el ISIS, aseguran un sostenido interés internacional y la visibilidad de la cuestión.

Lo que está claro es el siguiente movimiento de Turquía: la invasión y desestabilización de Rojava con ataques sobre los tres cantones y “retomar” el territorio para sus aliados islamistas. La acción militar y estratégica más difícil de los kurdos aún está por llegar.

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