Los kurdos tienen la clave del equilibrio de poder en la región, según General retirado de EE.UU

013abd8e2e4f1254381f2ba8b36b1abe_LErnie Audino, general estadounidense retirado // Esta imagen ha sido extraída de Basnews.

Tanto Turquía como Irán, como actores principales en Oriente Medio, necesitan a los kurdos para ganar en su rivalidad por expandir su influencia en la región y aislar a los demás, ha declarado un general retirado del ejército de Estados Unidos.

En su más reciente artículo de opinión en The Washington Times, Ernie Audino, que actualmente es un militar de alto rango en el Centro de Investigaciones Políticas de Londres (London Center for Policy Research, LCPR), sostiene que la región del Kurdistán “es el denominador común terrestre en la región. El control del suelo kurdo en Siria e Irak es esencial, para Teherán en particular, ya que proporciona un enlace directo desde Irán a Siria a través de Irak, a lo largo de la frontera sur de Turquía, hasta la ciudad de Afrin, al oeste de Alepo y cerca de la base naval rusa de Tartus en la costa de Siria.”

Recuerda que los grupos de la milicia chiíta iraquí -más conocidos como Hashd al-Shaabi o Fuerzas de Movilización Popular- están siendo plenamente apoyados por Teherán para ayudar al país a “consolidar el poder de combate” en parte de los territorios kurdos al oeste de Mosul en el norte de Irak.

“Por supuesto, frenar estas ambiciones iraníes es, a largo plazo, el interés de los Estados Unidos, así como de Turquía, por lo que también necesitan del Kurdistán. Posee la última posición geográfica abierta para la introducción de fuerza de combate en cantidades capaces de contrarrestar a Irán.”

Con el fin de destruir el sueño de Irán, Audino considera que Ankara podría aceptar “una solución al asunto basada en los kurdos.”

“La pasión brutal de Ankara por aplastar la amenaza interna que supone la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) es bien conocida y, para el público occidental, Turquía parece cargada de desconfianza hacia cualquier opción de política exterior que favorezca los intereses kurdos en cualquier parte de la región. En ninguna parte es más cierto que en el caso de las unidades militares del gobierno kurdo de facto en el norte de Siria, las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), que constituyen la principal fuerza en la operación encabezada por Estados Unidos para apoderarse de Raqqa, en manos del Estado Islámico. Ankara se niega a apoyar esta operación porque considera a las YPG como una rama del PKK”, continúa el autor. “A la vista de lo anterior, se requiere una bala de plata -una acción destinada a desarrollar una contrafuerza persistente, comenzando por Kurdistán, pero que también sea aceptable para Ankara”.

Audino sugiere tres elementos para esta línea de acción, comenzando con el establecimiento de “una zona de seguridad dirigida por Estados Unidos sobre Rojava, la región poblada por los kurdos en el norte de Siria”.

“Esto es necesario para ayudar a retener el terreno tomado al ISIS, pero también sirve para comprobar la influencia iraní (y su aliada Rusia) en Siria. El año pasado, Ankara exigió una versión bajo control de Turquía el año pasado, pero también proporcionaría apoyo a una dirigida por Estados Unidos si las fuerzas terrestres que la complementan no son primordialmente de las YPG”.

El segundo elemento, según el autor, podría ser crear “una fuerza terrestre autóctona en el norte kurdo de Siria”. Sin embargo, estas fuerzas no deberían amenazar los intereses de Turquía.

“Mientras las YPG sigan siendo inaceptables para Ankara, una fuerza adecuada debería incorporar a otros kurdos, como los del Consejo Nacional Kurdo (KNC). El KNC es el grupo paraguas de los kurdos sirios que no está alineado con el GPJ o su liderazgo político en el Partido de Unión Democrática (PYD). El KNC tiene el apoyo de Ankara y Erbil y, con su ayuda, ha creado la fuerza Peshmerga de Rojava como una alternativa armada a las YPG. Compuesta por kurdos desplazados de Siria, ha estado operando contra el ISIS en Irak durante los últimos dos años.”

El último elemento sugerido por el autor, que es también el único General del Ejército de Estados Unidos que ha servido durante un año como consejero de combate, integrado en una brigada kurda de Peshmerga en Irak, es establecer una base estadounidense permanente en la región del Kurdistán iraquí. “Haciéndola similar a las bases estadounidenses en Alemania durante la Guerra Fría. Aprovechando la pista de 2,22 kms que las fuerzas de la coalición utilizan actualmente en el Aeródromo de Bashur, localizado en Harir, o la pista de aterrizaje de 4,78 kms del aeropuerto internacional de Erbil. El Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) ha apoyado la creación de esta base desde hace mucho tiempo. Ankara también la respaldaría, ya que la presencia estadounidense complicaría en gran medida la capacidad de Teherán para estrangular al KRG, la principal fuente de petróleo crudo de Oriente Medio”, concluyó.

Fuente: Basnews English

Autoría: The Washington Times

Fecha de publicación del original: 5 de abril de 2017

Traducido por Rojava Azadî

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