Por coherencia, Turquía debe condenar el asesinato de palestinos y kurdos desarmados

Fuente: The Region

Fecha: 01/04/2018

Traducido por Rojava Azadi

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El pasado viernes, las tropas israelíes mataron a 16 palestinos e hirieron a otros 1.400. 758 de ellos sufrieron heridas por armas de fuego, balas de goma y gas lacrimógeno. Esta acción ha provocado la condena de líderes mundiales, de Amnistía Internacional y del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.

Aunque el Consejo de Seguridad de la ONU presentó un borrador de resolución de condena, Estados Unidos lo bloqueó más tarde. Este hecho no sorprendió a muchos, ya que Estados Unidos ha defendido a menudo los crímenes de guerra israelíes ante las Naciones Unidas.

No obstante, muchos países, entre ellos Jordania, Irán y, en particular, Turquía, emitieron declaraciones de condena contra la conducta de las tropas israelíes ante numerosos manifestantes desarmados. El ministro jordano de relaciones con los Medios de Comunicación, Mohammad Momani, reprobó el «uso excesivo de la fuerza» por parte de Israel y pidió un rápido retorno al proceso de paz. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán culpó a los «líderes del régimen sionista que convirtieron una manifestación pacífica de la juventud palestina en un baño de sangre en vísperas de la Pascua judía».

El viernes, el portavoz presidencial Kalin publicó una declaración con la firme condena del Gobierno turco al «ataque de Israel contra civiles palestinos indefensos que asistían hoy a manifestaciones pacíficas en Gaza».

Aunque fue una firme declaración digna de admiración, también demostró la incoherencia de Turquía. El gobierno turco utiliza un nivel de escrutinio frente al trato de Israel hacia los palestinos que rara vez aplican ellos mismos a la forma en la que tratan a los kurdos.

Basta decir, sin entrar en la historia del propio Estado turco, que está claro que Turquía tiene un conflicto kurdo, un conflicto que no pretende resolver. Si volvemos brevemente la vista a los años 90, e incluso utilizamos las propias investigaciones del gobierno sobre sus acciones, comprobaremos que para 1998 el gobierno calculaba que el número de kurdos desplazados internamente ascendía a 378.335 y, de manera muy parecida a la ocupación israelí, había evacuado a la fuerza más de 905 pueblos y 2.523 aldeas. Esos, sin embargo, eran los cálculos del propio gobierno, las organizaciones locales de derechos humanos cifraron el número de desplazados internos en hasta tres millones. En medio de su guerra contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), es posible que el Gobierno turco arrasara miles de aldeas e hiciera desaparecer por la fuerza a cientos de periodistas armados solo con sus bolígrafos.

Mientras algunas de las leyes más extremistas han hecho retroceder desde la era golpista posterior a 1982, desde el derrumbe de las conversaciones de paz en 2015, las fuerzas armadas turcas han castigado con frecuencia a los habitantes de ciudades como Diyarbakir, Cizre y Sirnak, sobre todo debido al éxito electoral del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), la alianza de izquierdas kurdo-turca. En mayo de 2016, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Ra’ad al Hussein, condenó públicamente al gobierno turco por su brutal trato a su propia población kurda.

«Lo más preocupante», dijo el Alto Comisionado, «son los informes que citan a testigos y familiares en Cizre y que sugieren que más de cien personas fueron quemadas vivas mientras estaban refugiadas en tres sótanos diferentes que habían sido rodeados por las fuerzas de seguridad». Human Rights Watch aseguró que «algunos civiles fueron asesinados en barrios donde no había habido enfrentamientos ni barricadas», por lo que ni siquiera tienen excusa aquellos que hacen apología de la represión turca contra el PKK.

Este año, un nuevo informe de las Naciones Unidas, publicado por el ACNUDH, afirma que un total de 792 edificios fueron derribados entre el 8 de noviembre de 2016 y el 28 de mayo de 2017. El 31 de agosto de 2017, el ACNUDH aseguró que un dron del ejército turco había bombardeado a cuatro personas desarmadas en un picnic en Hakkari.

En respuesta al informe, Turquía acusó al comisionado de Derechos Humanos de la ONU Zeid Ra’ad al-Hussein de colaborar con el terrorismo. Este razonamiento es similar al del exdiplomático estadounidense Elliot Abrams, quien después de la operación israelí Pilar de Defensa en 2012, criticó a Amnistía Internacional por tratar a «Hamás y otros grupos terroristas con “ecuanimidad”».

No es de extrañar, por lo tanto, que el sábado, como informa Ahval, el asesor de Erdogan Ilnur Cevik declarara a la CNN que las acciones turcas contra el antiguo Efrin kurdo se inspiraron en las de Israel en los Altos del Golán.

«Estamos llevando ayuda humanitaria a la gente, estableciendo un nuevo sistema. Israel hizo lo mismo», aseguró, “pero Israel hizo algo más, cooperó con dos ramas de Ejército Libre Sirio», dijo.

Turquía tiene toda la razón al condenar a Israel por sus abominables acciones, y es lógico que Erdogan, que intenta alzarse como el nuevo califa de los pueblos musulmanes, también lo haga. Pero Turquía debería ser más sincera, como Ilnur Cevik, al hablar de sus similitudes con Israel.

Pues sus estrategias de ocupación no son la única similitud.

Turquía también sale indemne después de matar a individuos desarmados a los que nunca les concedió el derecho a la autodeterminación. Igual que la vida de los palestinos es prescindible para el Estado israelí, la vida de los kurdos es prescindible para el Estado turco.

 

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