Políticos británicos declaran: EE.UU. y Reino Unido deben apoyar a los kurdos en Siria

Fuente: Arab News

Autor: Olivia Cuthbert

Fecha: 20/04/2018 (actualizado 21/04)

Traducido por Rojava Azadi

kurd

“Las comunidades kurdas de la zona se sienten abandonadas por Occidente en un momento de necesidad real”, dice el diputado laborista Lloyd Russell-Moyle. AFP

“Los kurdos del norte de Siria se enfrentan a una “amenaza exponencial” por parte de Turquía, mientras que los aliados occidentales en la lucha contra Daesh permanecen en silencio”, declara un diputado británico.

La ONU estima que 137.000 personas han salido de Afrin, dejando apenas unas 150.000 en el distrito. Sólo la Media Luna Roja turca y las organizaciones de socorro turcas pueden operar allí.

LONDRES: “Los kurdos del norte de Siria se enfrentan a una “amenaza exponencial” de Turquía, mientras que los aliados occidentales en la lucha contra Daesh permanecen “en silencio””, dijo a Arab News Lloyd Russell-Moyle, miembro del Parlamento por el opositor Partido Laborista británico.

Después de visitar la región kurda del norte de Siria este mes, dijo que las comunidades kurdas de la zona “se sienten abandonadas” por Occidente en un “momento de necesidad real”.

“Mientras estuvimos allí, un lugar en el que habíamos estado el día anterior fue bombardeado por Turquía, así que estas cosas continúan y afectan la vida diaria. La gente parece genuinamente muy asustada”, dijo.

Viajando a través de Bagdad y Erbil, antes de ser escoltada al otro lado de la frontera siria por las Unidades de Protección Popular (YPG), su delegación, que realizó la visita independientemente del Partido Laborista, fue testigo de la devastación causada por los cohetes de Daesh y turcos en Kobane y otras ciudades.

“La ruta se abrió hace unos meses”, dijo Russell-Moyle, “creando una “ventana de oportunidad” para “hablar con los kurdos sobre lo que estaban enfrentando” y para “dar esperanza a la gente que está luchando y está haciendo un trabajo increíble”.

Describiendo el estado democrático, laico y feminista que se está estableciendo en la zona controlada por los kurdos en el norte de Siria como “impresionante”, dijo que éste es el “mejor” y “único” ejemplo de este tipo en Siria y que Gran Bretaña debería ayudar a reconstruirlo después del conflicto.

Durante una visita a Qamishli, Lord Glasman, un compañero laborista que formaba parte de la delegación, dijo: “Estamos aquí para una relación a largo plazo con ustedes, donde podamos apoyarlos contra todas la gente que está tratando de destruir su libertad”.

En marzo, el ejército turco invadió la ciudad de Afrin, en el norte de Siria, tras una sangrienta campaña para expulsar a las YPG de la zona. Decenas de combatientes kurdos perdieron la vida, entre ellos la británica Anna Campbell, de 26 años, que se había ofrecido como voluntaria en las YPJ, el brazo femenino de las YPG.

Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, ha prometido ampliar la ofensiva a otras áreas controladas por las YPG, aduciendo preocupación por la seguridad en respuesta a los planes de EE.UU. de ayudar a las milicias kurdas a crear una “fuerza de seguridad fronteriza” de 30.000 efectivos para defender la frontera sirio-turca contra Daesh.

Turquía considera a las YPG como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que define como una organización terrorista, después de tres décadas de lucha por la independencia kurda en territorio turco.

El Reino Unido y EE.UU., evitando molestar a un importante aliado de la OTAN, siguen siendo reacios a participar. Una declaración emitida por el Departamento de Estado de EE.UU. en marzo dijo que estaba “comprometido con nuestro aliado de la OTAN, Turquía” en sus “legítimas preocupaciones de seguridad”, sentimientos reiterados por el Secretario de Asuntos Exteriores británico Boris Johnson, quien insistió: “Turquía tiene derecho a querer mantener sus fronteras seguras”.

Las fuerzas kurdas están “enfurecidas” por la respuesta, sintiendo que han sido defraudadas por sus aliados, dijeron los comentaristas. Los combatientes kurdos constituyen la mayoría de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos, que luchan contra Daesh.

Josh Walker, un combatiente británico de las YPG que ha regresado al Reino Unido, ha declarado: “Los kurdos han estado viendo esto como otro capítulo en su larga historia de traición por parte de las grandes potencias; están especialmente decepcionados considerando su gran contribución a la casi derrota de ISIS, que sólo fue impedida por la intervención turca”.

Desde el asalto a Afrin, las YPG han desplegado cientos de tropas desde el frente contra Daesh para defender la ciudad, en otra zona de Siria. La posición “cada vez más beligerante” de Turquía hacia los kurdos ha puesto de manifiesto “contradicciones” para la política exterior del Reino Unido y EE.UU. en Siria, dijo Robert Lowe, subdirector del Centro de Oriente Medio de la Escuela de Ciencias Económicas y Políticas de Londres.

“Su prioridad principal es derrotar a ISIS (Daesh) y a los grupos asociados. Eso ha sido dañado por la invasión turca y ha hecho que sus continuas operaciones para derrotar a ISIS, o para limpiar lo que queda de ellos, sea más difícil porque los kurdos han tenido que mover recursos.”

“Los EE.UU. y el Reino Unido sólo están dispuestos a llegar hasta cierto punto en sus críticas a Turquía”, dijo. “Han instado a la moderación… pero tampoco han sido tan críticos como podrían haber sido.”

Russell-Moyle dijo que el Reino Unido necesitaba “dar un paso adelante, no un paso atrás”. La reciente decisión tomada por Theresa May, primera ministra del Reino Unido, de participar en ataques aéreos orquestados por Estados Unidos contra las instalaciones de armas químicas del régimen sirio sin la aprobación parlamentaria fue una “estrategia muy arriesgada”, dijo.

Para poner fin a este conflicto “deberíamos estar construyendo sociedades”, dijo, y “apoyando a una población civil que nunca permitirá que vuelva a ocurrir”.

En Rojava, y en los cantones de Kobane, Cizre y Afrin, las comunidades kurdas se han embarcado en un proyecto político para formar la Federación Democrática del Norte de Siria, estableciendo un sistema de gobierno basado en el confederalismo democrático, la ecología y la igualdad de género. Se han creado consejos creados por la población local, basados en la representación equitativa de los grupos minoritarios de la zona.

Elif Gun, de la Unión de Estudiantes del Kurdistán en el Reino Unido, describió un “sistema de democracia sin Estado, que funciona de abajo hacia arriba, con un poder  delegado y compartido.”

“Es la única forma de democracia y estado que ofrece un cambio real a la gente y da el poder de tomar decisiones al pueblo.”

 

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