La “guerra santa” de Turquía en Siria pone de manifiesto un nacionalismo más religioso

Fuente: The Christian Science Monitor

Autor: Scott Peterson

Fecha: 23/03/2018

Traducido por Rojava Azadi

Turkey
Khalil Ashawi/Reuters | Caption

La reivindicación del nacionalismo turco mediante temas islámicos ha ayudado al Presidente Erdogan a movilizar el apoyo a la operación militar en Afrin y a su estilo de liderazgo. La retórica también ha profundizado el sentimiento anti-occidental.

ESTAMBUL Y LONDRES – Cuando las fuerzas armadas de Turquía finalmente tomaron el control del enclave kurdo de Afrin en el norte de Siria, después de una campaña de dos meses, esto fue presentado como una victoria del “último ejército del Islam” en una guerra santa, o “yihad“.

Turquía ha montado frecuentes operaciones transfronterizas en Irak a lo largo de los años para atacar a los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Y la “Operación Rama de Olivo” -como Turquía llamó a la ofensiva en Afrin- es la segunda gran operación en Siria desde 2016, destinada a impedir que los kurdos sirios asociados al PKK construyan su propio mini-Estado en la frontera sur de Turquía.

Pero nunca antes una operación del ejército turco -el segundo ejército más grande de la OTAN, con una feroz tradición secular- había estado envuelta en un lenguaje tan abiertamente religioso.

Esta descripción indica hasta qué punto el presidente Recep Tayyip Erdogan y el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) han progresado en modificar el nacionalismo turco a su propia imagen, arraigada en el Islam. Los resultados, dicen los analistas, han sido una ampliación de la agenda conservadora y religiosa del AKP, menos espacio para la oposición y una profundización del sentimiento anti-occidental, que ha presentado a Turquía como la primera línea en un choque de civilizaciones.

“Hay una combinación -un nexo entre islamismo y nacionalismo turco- que no existía antes”, dice Aslı Aydıntaşbaş, un experto turco del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores con sede en Estambul.

“Resuena. Y en el momento en que lo defines como una guerra religiosa, no queda simpatía por la gente del otro lado. Ellos son el enemigo. Son terroristas. No son inocentes”, dice la Sra. Aydıntaşbaş.

“Una vez que se llama a algo ‘guerra santa’, los ciudadanos quedan muy limitados en su capacidad de decir algo al respecto”, dice. “Hemos tenido a mucha gente detenida o bajo investigación por sus tuits, o por criticar la guerra, así que los medios sociales han sido realmente silenciados”.

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Kayhan Ozer/AP | Caption

El presidente Erdogan prometió esta semana que Turquía avanzaría mucho más hacia el este en el norte de Siria, utilizando a sus soldados y a la milicia siria que apoya para tomar el control de todo el territorio fronterizo, la mayor parte del cual  está ahora en manos de kurdos sirios apoyados por Estados Unidos. Gran parte de ese terreno está ahora en manos de las milicias kurdas, a las que Turquía considera terroristas, que fueron respaldadas por Estados Unidos para luchar contra el Estado Islámico (ISIS), con unidades estadounidenses insertadas entre ellas.

Tomar Afrin no era más que una “coma” en el avance turco, y continuará “hasta que eliminemos completamente este corredor [controlado por los kurdos]”, dijo Erdoğan.

El precio ha sido alto. Unos 50 soldados turcos han caído y hay informes de varios cientos de civiles muertos. Turquía afirma haber matado o capturado a más de 3.700 combatientes kurdos sirios, aunque otras estimaciones sugieren que murieron 1.500. Para empañar el resultado, la propia fuerza siria de Turquía ha sido fotografiada participando en el saqueo masivo de Afrin, así como destruyendo la estatua de una figura mítica de la historia kurda que representa la resistencia y la libertad.

Aumenta el nacionalismo infundido de religiosidad

La mezcla de nacionalismo y religiosidad, que ha sido una característica creciente del gobierno del AKP desde que llegó al poder en 2002, surgió a raíz de un intento fallido de golpe de estado en julio de 2016. Los mítines nocturnos de “unidad”, organizados en ciudades de todo el país por el AKP durante un mes, estaban impregnados de una mezcla de imágenes religiosas y políticas.

Mustafa Akyol, el autor turco de “El Jesús islámico” e “Islam sin extremos”, dice que Erdogan está utilizando una narrativa nacionalista mezclada con religiosidad para apoyar su estatus de líder fuerte. Aunque “la ideología dominante y oficial en Turquía siempre ha sido el nacionalismo”, dice, “el componente religioso se ha hecho más visible en los últimos dos años”.

“Ahora estamos viendo de nuevo al nacionalismo turco como la ideología dominante, pero esta vez con muchas referencias islámicas, por lo que la nación se define principalmente a través de su patrimonio islámico y el Imperio otomano. Los temas islámicos son más visibles”, dice el Sr. Akyol, y señala que ayudaron a movilizar el apoyo a la operación en África.

“El discurso del presidente Erdogan en los últimos 5 ó 6 años ha estado definido por ciertas graves amenazas a Turquía”, dice Akyol, que también es miembro del Freedom Project del Wellesley College en Massachusetts. “Algunas de éstas son amenazas reales. El PKK es una amenaza real para Turquía. Y el golpe fue una amenaza real para Turquía”, dice.

“Pero entonces estas amenazas se utilizan para hacer avanzar una narrativa altamente ideológica, que básicamente dice que Turquía está ahora amenazada por un sinfín de poderes conspirativos: los aliados occidentales, el PKK, el movimiento Gülen, y que todos ellos están conectados de alguna manera. Y contra enemigos tan graves, necesitamos un líder fuerte, una psique nacional fuerte… con muchas referencias sagradas.”

Desde el principio, la operación de Afrin se ha realizado en términos islámicos.

“No habrá progreso a menos que haya yihad”, dijo el presidente del Parlamento İsmail Kahraman al comenzar la ofensiva. “El gran Estado se levantará, tenemos mártires, que Alá les conceda misericordia.”

Los funerales por los soldados turcos caídos también han estado saturados de terminología religiosa. Durante un discurso en un funeral la semana pasada, Erdogan dijo, “el paraíso está cerca” y “nuestros mártires han emprendido una gran lucha… por nuestra religión.”

Erdogan tiene una trayectoria de utilización de la retórica islamista, y fue encarcelado durante cuatro meses por romper las leyes seculares en 1997 cuando era alcalde de Estambul, al recitar estas líneas en un discurso: “Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas, y los fieles nuestros soldados.”

La semana pasada comparó el espíritu y la fe de los soldados turcos en Afrin con las tropas otomanas, cuya legendaria fe les ayudó a prevalecer en la Primera Guerra Mundial en Çanakkale en la península de Gallipoli en 1915.

Con motivo de ese aniversario, Erdoğan citó unas líneas del poeta Yahya Kemal, que hablaba entonces del ejército turco como “el ejército que ha muerto por ti; levántalo en alto en la llamada a la oración; se reclama la victoria, porque éste es el último ejército del Islam”.

Concepto nacionalista de ‘yihad’

Incluso la Dirección Oficial de Asuntos Religiosos de Turquía emitió un sermón a mediados de febrero, proclamando la ofensiva contra Afrin.

“El nivel más alto de la yihad es entrar en la lucha armada por la fe, la existencia, la patria y la libertad”, decía el sermón. “¡Nuestro heroico ejército luchando por la independencia y nuestro futuro, por la unidad y la unidad, es victorioso!”

Mientras que palabras como “mártir” siempre han sido usadas por los militares turcos, y Alá invocado por los soldados, el uso abierto de palabras como “yihad” ha sorprendido especialmente a los turcos seculares. Después de que se publicaran las frases “último ejército del Islam” y “ejército de Dios”, un columnista preguntó brevemente si la cuenta de Twitter de las Fuerzas Armadas Turcas había sido hackeada por ISIS.

El escritor Akyol dice que a veces se siente incómodo con el uso de terminología religiosa, pero lo ve en términos más políticos.

“Éste es un concepto muy nacionalista de la palabra yihad, y se ve la lucha santa como la defensa de nuestra patria contra los enemigos… pero yo no consideraría este lenguaje similar al utilizado por los grupos terroristas yihadistas como Al Qaeda e ISIS”, dice.

El Islam está más presente en la educación oficial de Turquía, e incluso las series de televisión y la televisión estatal hacen cada vez más referencia a los valores y el pasado islámico de la nación. Pero también hay límites. Erdogan atacó este mes a clérigos ultraconservadores -uno de los cuales había justificado recientemente el maltrato físico a la esposa- diciendo, “El Islam debe ser actualizado.”

“La agenda social del AKP puede llamarse conservadora, más que cualquier otra cosa”, dice Akyol. “¿Incluye la islamización? Sí, obviamente el Islam es más dominante en la narrativa oficial, [pero] no es una islamización que vaya a hacer que Turquía parezca, digamos, Arabia Saudita o Irán dentro de 10 años”.

Aniquilando a la oposición

Sin embargo, calificar la ofensiva en Afrin de “guerra santa” ha hecho más difícil la oposición, sobre todo en un estado de emergencia que se mantiene desde mediados de 2016. Poco más de dos semanas después de la ofensiva, el Ministerio del Interior anunció que 449 personas habían sido arrestadas por el uso de los medios sociales [para opinar] sobre Afrin, y acusadas de hacer “propaganda y terrorismo”.

Otro elemento es el sentimiento anti-occidental, que caracteriza el papel de Turquía como primera línea en un choque de civilizaciones más amplio, dice el analista Aydıntaşbaş. Señala que en la televisión turca esta semana -incluso en CNN Türk, filial de CNN- ha habido discusiones sobre el “Plan de Caos de los Estados Unidos”, en el que los ponentes hablaban seriamente del apoyo de Estados Unidos a ISIS y su objetivo de llevar el caos a Oriente Medio.

“Esto se ve mucho”, dice Aydıntaşbaş. “El último ejército del Islam no es sólo para luchar contra los kurdos; es para luchar contra los kurdos que están siendo utilizados por Occidente y el mundo cristiano, según el ardid que describen.”

“Los líderes turcos quieren ambas posiciones”, añade al destacar la candidatura de Turquía para adherirse a la UE y su papel en la OTAN. “Quieren cooperar con Occidente, pero también tener el derecho a golpear a Occidente, a Europa y a EE.UU. en la esfera pública.”

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